Maritza del Río “La Universa”: manifestar, transformar y reconocer a Dios incluso en el dinero
Manifestar no es simplemente pedirle al universo aquello que deseamos. Es aprender a vivir con intención, transformar nuestra manera de pensar y sentir, actuar en coherencia con nuestros sueños y confiar en el proceso.
Ese fue el poderoso mensaje que Maritza del Río, conocida como “La Universa”, compartió durante su conversación en El Diario de Rita. Con más de 20 años transformando vidas, habló de manifestación, emociones, identidad, abundancia y de una idea que marcó especialmente la entrevista: Dios está en todo, incluso en el dinero.
Manifestar es un estilo de vida
Para Maritza, manifestar es un estilo de vida intencional. La mente es importante, pero es solamente una parte del proceso. El pensamiento enfocado puede acercarnos a aquello que deseamos, mientras nuestras emociones, creencias y acciones influyen en la realidad que construimos.
Por eso, transformar la vida también requiere mirar hacia adentro. Maritza habló de herramientas como la hipnosis, el trabajo con el niño interior y la importancia de diseñar una nueva identidad: decidir quién queremos ser, cómo queremos sentirnos y desde qué versión de nosotros mismos vamos a vivir.
No basta con decir “quiero algo diferente” mientras continuamos identificándonos con los mismos miedos y limitaciones.
No desesperarse: confiar en el tiempo de Dios
Maritza también hizo énfasis en algo fundamental: no desesperarse cuando aquello que pedimos no llega inmediatamente.
Desde su visión espiritual, el tiempo de nuestra petición no necesariamente es el tiempo de la divinidad. Manifestar requiere intención y acción, pero también confianza.
Es hacer nuestra parte, agradecer, mantenernos abiertos a recibir y comprender que no podemos controlar cada detalle del camino.
Dios está en todo, incluso en el dinero
Uno de los momentos más profundos de la conversación llegó al hablar de prosperidad.
Para Maritza, Dios está presente en todo, también en aquello que consideramos material. Desde esa perspectiva expresó que “el dinero es la energía de Dios en acción”.
No se trata de convertir el dinero en Dios, sino de comprenderlo como un recurso capaz de ponerse al servicio de la vida: alimentar, educar, emprender, crear oportunidades, sostener una familia, ayudar y transformar.
El verdadero desafío puede estar en nuestra relación con él.
Muchas personas desean prosperidad mientras repiten constantemente “no tengo dinero”, sienten culpa por querer más o relacionan la riqueza con algo negativo. Maritza invita a identificar y transformar esas creencias.
Una carta de reconciliación con el dinero dirigida a Dios
Entre los ejercicios compartidos durante la entrevista, Maritza propuso escribir una carta de reconciliación con el dinero dirigida a Dios.
Una carta amorosa para reconocer que Dios también está presente en esta área de nuestra vida, agradecer lo recibido, sanar antiguas creencias y abrirnos conscientemente a la prosperidad.
Podemos expresar:
“Dios, reconozco que también estás aquí. Me reconcilio con el dinero y la abundancia. Gracias por lo que has puesto en mis manos. Me permito recibir, administrar y compartir desde el amor, la conciencia y el propósito.”
No es una fórmula mágica para obtener dinero. Es una oportunidad para preguntarnos qué sentimos frente a él: miedo, culpa, rechazo, escasez, gratitud o posibilidad.
“Esta es mi riqueza”
Maritza compartió además consejos sencillos para comenzar a transformar nuestra relación con la abundancia: dejar de repetir automáticamente “no tengo dinero”, agradecer su presencia diciendo “gracias por estar aquí” y reconocer conscientemente aquello que ya poseemos.
Uno de sus ejercicios consiste en declarar:
“Esta es mi riqueza.”
Porque la riqueza no está únicamente en una cuenta bancaria. También está en nuestros talentos, conocimientos, capacidades, relaciones, oportunidades y recursos.
La pregunta deja entonces de ser “¿qué me falta?” para convertirse en:
“¿Qué puedo hacer con lo que ya tengo?”
Reconocer nuestra riqueza presente, según Maritza, puede ayudarnos a activar nuestra capacidad de generar nuevas riquezas.
Manifestar también significa actuar
La enseñanza final va mucho más allá de visualizar deseos. Manifestar requiere pensamiento, emoción, intención, identidad, acción, gratitud y confianza.
Es dejar de vivir exclusivamente desde nuestras limitaciones y convertirnos en participantes conscientes de nuestra propia transformación.
La conversación con Maritza del Río dejó así una pregunta que resume buena parte de su mensaje:
¿Quién necesito ser para recibir, sostener y utilizar con propósito aquello que deseo manifestar?
Porque si Dios está en todo, también podemos encontrarlo en nuestras capacidades, en las oportunidades, en aquello que recibimos y hasta en el dinero que pasa por nuestras manos.
Quizás la verdadera abundancia comienza cuando dejamos de perseguirla desde la carencia y aprendemos a reconocerla, agradecerla, crearla y compartirla con conciencia.
El Diario de Rita — Historias que inspiran, conversaciones que transforman.
Contacto: @launiversa
https://youtube.com/playlist?list=PL4JqoO_gLe0Mo7aZCj--pW7FpFyjtoamO&si=9ojUA_eJPlUe2lXs
Entrevista: https://www.youtube.com/live/6osligj2Ghk?is=EwagjNf0tjoGGOCv






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